En este sentido, la medida se alinea con la conocida postura del nuevo mandatario, quien en el pasado ha calificado a Israel de "estado de apartheid" y ha mostrado públicamente su apoyo al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). La Unión de Libertades Civiles de Nueva York (NYCLU) no tardó en respaldar la decisión del alcalde, argumentando que las órdenes de Adams coartaban la libertad de expresión de los neoyorquinos en lo referente al conflicto palestino-israelí.
Con todo, Mamdani ha querido matizar el alcance de sus acciones en un intento por rebajar la tensión. A pesar de las revocaciones, ha asegurado que mantendrá intacta la Oficina para Combatir el Antisemitismo, una entidad creada por el anterior alcalde. En esta misma línea, el nuevo regidor se ha comprometido a "proteger y celebrar" a la comunidad judía de la ciudad, tratando de enviar un mensaje de tranquilidad a una de las comunidades hebreas más grandes e influyentes del mundo.
Además, la controversia que rodea al nuevo equipo de gobierno se ha visto avivada por la reciente dimisión de una de sus asesoras principales. La renuncia se produjo tras salir a la luz unas declaraciones de carácter antisemita que había publicado en sus redes sociales hace más de una década, un episodio que añade una capa de complejidad a la promesa del alcalde de velar por la comunidad judía mientras deshace las políticas de su antecesor.







